El día de la babosa

Pues sí, ya estoy aquí de vuelta para que os riáis de mí conmigo por mis absurdas teorías sobre situaciones cotidianas.

Esta vez vengo a hablaros sobre el que he bautizado, a falta de más imaginación, “El Día de la Babosa”

– ¿Cómo lo reconoceremos, oh ama del universo?
(Ya sé que no soy ama del Universo, pero es mi blog y pongo lo que me sale del coño de la pepita modosita).
– Pues ahora mismo os lo explico, cuchis.

A ver, hay varios factores que hacen que un día sea babosa:

1. Estás todo el día en casa. En mi caso lo más habitual es porque sea fin de semana (si es domingo, CCCCOMBO BREAKER) pero si estás parada, eres ni-ni voluntaria o no tienes clase algún día entre semana, también se vale. Normalmente estás sola, lo que proporciona la evolución de otros factores que se explican más abajo.

2. Estás todo el día en pijama. TODO el día. Si bajas un segundo a comprar el pan – que ahora trataré el tema de la comida – , bajas con el abrigo encima del pijama. O como mucho, con un chándal con pelotillas.

3. La comida se convierte en jauja: desayunas tardísimo (tipo 11:00 vale), comes tarde mal y nunca o no comes porque a la una te ha entrado hambre y entre el desayunaco y eso, ya no quieres más que un yogur. Luego te pasas todo el día picoteando tipo 15:00 – Yogur, 16:00 – Trozo de fuet a bocaos , 17:00 – Pan de leche, 18:00…..y así. Vamos, que comes mucho y mal sin llenarte nunca.

4. La pereza se apodera de tu cuerpo en plan “Exorcismo de Emily Rose” y como ella, salir de la cama te parece una tarea ardua y poco práctica. Además, ella también iba en pijama.
Aparte de tu cama, tu habitación en general se convierte en una especie de refugio contra el apocalipsis zombie, por lo que toda acción importante que lleves a cabo, será dentro de esas cuatro paredes…CON TODAS SUS CONSECUENCIAS.
¿Tienes que comer? En la cama con una bandeja. ¿Hacer trabajos de la universidad? En la cama sentada como un indio ¿Vas a lavar los platos? ABSOLUTAMENTE NO, hasta que se desborde el fregadero. Envoltorios del fuet y el vasito del yogur crían ecosistemas propios encima de tu escritorio. ¿Planeas pintarte las uñas, leer una revista y pegar un póster que se ha caído de la pared? La respuesta es sencilla: tu estado de babosa te obliga a dar un solo viaje por toda la casa recolectando lo que te va a ser útil a lo largo del día y lo desperdigas por tu habitación. De esta forma, acabas viviendo entre montañas de objetos que se balancean peligrosamente y que probablemente se ven aumentadas por kilos de ropa que llevan por ahí al menos un par de días.

5. La higiene queda reducida a una botella de agua gigante para quitarte el sabor de las sucesivas comidas y un moño del tamaño de una boñiga (y de aspecto similar) evita que te toquetees el pelo asssqueroso y de indescriptible forma que has desarrollado desde que tu día de babosa empezase. Parte de la culpa de que esté en ese estado es que te lo has toqueteado con las manos pringadas de grasilla del fuet, el pan de leche, etc.
¿Desodorante? Sí hombre. Pero si estás en pijama, sin duchar y con un moñaco-caca en todo lo alto de tu cabezabolo que te hace parecer Atila. El desodorante para cuando tengas que dar la cara ante el cruel mundo, que tu cama no te juzga.

6. Revisas tantas veces el Facebook, Twitter, Instagram y demás por puro aburrimiento, que te extraña que la policía no haya aparecido ya en tu casa a interrogarte por acoso cibernético. Hasta puede que hagas eso de ir a la última foto del Facebook de alguien que conoces poco para decir “hala pero qué granacos tenía” (cuando probablemente tú eras igual de paéllica que ese o esa pobre desgraciada) o “pues le quedaba mejor el pelo de ese color” (cuando probablemente lo más valiente que hayas hecho tú en la peluquería haya sido hacerte capas).

7. Te duele la espalda, las piernas, el cuello y hasta el alma de adoptar posturas extrañas en la cama mientras comes, trabajas, lees o ves porno series.

8. Si te depilas habitualmente, el día de la babosa no lo vas a estar. A ver si vamos a estropear el look de moño-caca, pijama y posiblemente ligero olorcillo derivado de la ausencia de desodorante; con unas piernas/axilas/ chichi pepita modosita en perfecto estado de revista. No, no, aquí in for a penny, in for a pound o no juegas.

Si has leído todos estos factores y te ves reflejada (o reflejado) en ellos, que sepas que esta experiencia de mierda mística que acabas de vivir ahora tiene nombre: el Día de la Babosa (cualquier parecido de la nomenclatura con algún famoso día y/o película norteamericana, es pura coincidencia).

Y hasta aquí mi ilustración, queridxs. Yo os dejo ya, que tengo un fuet al lado del pintauñas y a su vez encima de una pila de libros, que no se va a morder solo. ¡Hasta más ver! ❤

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2 pensamientos en “El día de la babosa

  1. ¿Pero -al igual que la peli de Bill Murray- es un bucle diario o solamente sucede -pongamos al azar- cuatro veces al mes?
    😄

    • Señor, he dicho que cualquier parecido con esa película que no me suena de nada, es coincidencia!!!
      Nah, no es en bucle. Aunque creo que en ocasiones se pueden enlazar unos cuantos. Yo lo he hecho y es lo más depresivo del mundo

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