Un oso polar

Noviembre del 2012

Volviendo de una noche de fiesta, con el rímel en las mejillas y los tacones en la mano, un chico poco más mayor que yo, alto, delgado, con perilla me para un momento.
– Perdona, tengo que hacerte una pregunta muy importante para mí, necesito que la respondas seriamente
A esas horas solo se te acercan tres tipos de personas: gente muy borracha, gente muy colgada o gente muy peligrosa. Así que, tras mirarlo con escepticismo y calcular cuánto tardaría en dejarle KO en caso de que la cosa se pusiera fea, me tiro a la piscina.
– Venga, dispara
– ¿Cuánto pesa un oso polar?
Vale, le cacé. Lo he etiquetado en el grupo de los colgados. Pero como no tengo mucho sueño y me apetece hacer el indio…le sigo la corriente
– Pues no sé… ¿una tonelada? Sí, venga, pon una tonelada
– Lo justo para romper el hielo. Encantado, me llamo…………
Estoy tan asombrada por la presentación del chico que no me entero de su nombre. Ni tampoco me doy cuenta de que está estrechándome la mano que tengo petrificada por la confusión. Y sin más, se va silbando. Y yo me quedo ahí parada, en medio de una Gran Vía desierta, con la boca abierta y cara de lela. Vaya una noche de fiesta

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s