El humor del saber

Septiembre del 2013

El conocimiento es a veces caprichoso. Seguramente conocéis el dicho de “No te acostarás sin saber una cosa más”, pero lo extraordinario es el cómo se presenta el conocimiento, el saber.

Os cuento ésto por lo que me ha pasado hoy: desde hace tres años aproximadamente, guardo monedas de un céntimo de Euro. No digo que las colecciono, porque una colección es algo ordenado, o eso creo. Pero yo sólo las voy acumulando en una botella de cristal. Lo he hecho y lo sigo haciendo con ayuda de mucha gente: mi familia, mis amigos, mis compañeros y conocidos, mi chico…

Lo empecé a hacer cuando me dí cuenta de que las iba acumulando en el monedero y que odiaba tenerlas ahí sin hacer nada. Porque servir, lo que se dice servir, sirven de poco.
Así que un día empecé a echarlas en una taza pequeña, un souvenir poco útil que acumulaba polvo en mi habitación desde hacía tiempo. Cogí la costumbre de ir echándolas ahí cuando me hartaba de tenerlas en el monedero y al final la taza se llenó. Decidí que, como habíamos estado tanto tiempo compartiendo espacio vital, se merecían un nuevo nidito donde estuviesen menos achuchadas. A lo mejor hasta hacían nuevos centimillos por bipartición… así que las cambié a una botella de cristal así vintage y tal; con su corcho y su sello.

El caso es que hoy, me ha traído mi señor padre una nueva. Y he visto que, en vez de la Catedral de Santiago, tenían el perfil de un señor gordo con gafotas. Como la silueta de Hitchcock pero harto menos glamurosa. Pues ya me he puesto a invesitgar y he aprendido que:
1 – El señor gordo y su respectiva papada, sientan sus posaderas en el trono de la corona belga. Pues sí, es nada menos que Alberto II, el rey de Bélgica. Tiene delito que se porte mejor que nuestro querido Juancas y sólo salga en las monedas más chiquitinas y humildes.
2 – Tras una purga exhaustiva, he descubierto que, además, tengo centimillos de Francia, Portugal e Italia. He acabado de darle vueltas a las moneditas hasta….
3 – Ya con la tontería me he puesto a buscar las de todos los países y he llegado a la conclusión de que quiero un céntimo chipriota. ¡¡Tiene dos adorables cabritas!! ♥‿♥
4 – Como soy algo inútil en esto del research informático, he acabado descubriendo por accidente que Finlandia, país que será mi hogar durante cinco fríos meses desde Enero, ha suprimido las monedas de uno y dos céntimos de la circulación porque para lo que valen, no es rentable producirlas. En serio, el sentido pragmático de estos nórdicos resulta hasta inquietante.
Curioso cómo se presenta el saber ¿eh? Fíjate que con un poco de curiosidad he llegado a cuatro descubrimientos poco prácticos, pero de los que no tendría ni idea de no ser por mi espíritu aventurero (llegados a este punto, te puedes reír de mí con ganas).

Gracias por leerme, una vez más 😉

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